LA RESTAURACIÓN DEL CAMARÍN DE LA VIRGEN DEL PRADO DURARÁ CERCA DE OCHO MESES.
La delegada provincial de Cultura, Turismo y Artesanía, Carmen Teresa Olmedo, visitó ayer las obras de restauración que el Gobierno de Castilla-La Mancha está realizando en el Camarín de la Catedral de la Virgen del Prado de Ciudad Real y que se centran en la limpieza y protección de las zonas y elementos que se encuentran en estado crítico.
Para ello, el Gobierno regional, en colaboración con el Obispado de Ciudad Real, encargó la redacción de un proyecto de intervención a la restauradora Raquel Racionero, cuyo coste total asciende a 30.000 euros, con un plazo de ejecución de ocho meses.
En el proyecto de intervención se han recogido las principales patologías que presenta el Camarín de la Catedral capitalina, tales como el oscurecimiento de la película pictórica, la suciedad superficial sobre los dorados, la pérdida de la película pictórica y la multitud de grietas y fisuras en los fondos y paneles de madera.
Así, se procederá a la limpieza de la película pictórica, realizando previamente una serie de catas de limpieza con diferentes mezclas de disolventes orgánicos de acción física; al estucado y reintegración de la película pictórica y a la protección final de toda la superficie, en el caso de las zonas doradas se tratará de protegerlas de la oxidación natural.
Historia.
El Camarín de la Catedral de Ciudad Real data del siglo XVII y fue una obra encargada por Felipe Muñoz, contador de Hacienda, para honrar a la patrona. La importancia del edificio litúrgico queda patente en su interior, puesto que es un espacio vinculado al recogimiento y en sumo dedicado a la a la patrona y al culto a la misma.
Este recinto adquiere una doble función: iluminar el recinto de la Virgen y permitir que sea contemplada desde el exterior de la Iglesia, en caso de girar su trono, adquiriendo también el carácter de capilla abierta.
Podemos encontrar varios antecedentes, como son la ermita de Nuestra Señora de Atocha de Madrid y en la Basílica de la Virgen de los Desamparados de Valencia. En nuestra provincia son numerosos los ejemplos aunque deben destacarse el Camarín del Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes en Santa Cruz de Mudela y el de la Catedral de Ciudad Real.
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