LA CAPILLA DE JESÚS NAZARENO RECUPERA LA BELLEZA ORIGINAL DE SU ARCO, REJA Y BÓVEDAS.
Cuatro restauradores desde hace un mes trabajan en la capilla de Jesús Nazareno, en la iglesia de San Pedro, para devolver la belleza original a su arco y reja renacentistas, así como a sus espléndidas bóvedas de crucería irregulares.
Promovida la restauración por la parroquia de San Pedro, con el apoyo de la Junta, la actuación se prolongará durante cinco meses y consistirá en la limpieza superficial y profunda de los materiales originales, a la vez que se consolidan, la reposición de volúmenes para recuperar la líneas estéticas generales y la realización de un plan del conservación en el que se establecerán los parámetros de temperatura y humedad idóneos, acompañado de un estudio medioambiental, explicó Óscar Lázaro, de la empresa Artelan y que junto Mariló Zambrana, Elisa González y Patricia Saboya, está inmerso en las labores de recuperación de una “capilla muy completa” -por el magnífico arco que la enmarca, la reja que la abre y el dinamismo de sus bóvedas-, apreció el párroco Alfonso Cabezuelo.
Situada a la derecha de la cabecera de la iglesia, en la parte de los Evangelios -colinda con la calle Lanza-, la capilla fue mandada construir, en tiempos de los Reyes Católicos, por Doña Juana Monzolo Treviño de Loaisa, bajo la advocación de San Juan Evangelista, cuya imagen aparece en la parte derecha del arco. De un gótico más evolucionado que el resto del templo -el cual es más austero-, la capilla cuenta con una rica decoración en su renacentista arco, en el que aparecen carátulas, florones, querubines, faunos, calaveras, figuras dantescas y de aquelarre. Parte de los detalles de esta decoración, distribuida en casetones o recuadros, se ha perdido y en lo alto del arco se halla sujetado por dos figuras el escudo de la familia Treviño de Loaisa, el cual aparece también en las bóvedas y en la verja de hierro forjado, cincelado, dorado y policromado. Se trata de una verja de “gran belleza” por la riqueza ornamental en su parte superior, apuntó el párroco de San Pedro, que indicó que se va a limpiar del ennegrecido del tiempo y la humedad para que resurjan sus primigenios colores.
El retablo que alberga la capilla fue traído en el siglo XIX del antiguo convento de los Dominicos, de donde procede también la imagen de Jesús Nazareno que la preside, agregó Cabezuelo, que resaltó que el retablo se ha desmontado para su restauración, en la que se buscará la recuperación del color original y reposición de las partes de madera que faltaban.
También se están restaurando las imágenes de San Blas y Santa Rita, que se hallan en la capilla junto a la Virgen de la Misericordia y Santa Gema. Con microcinceles alimentados con aire comprimido, los restauradores limpian en la actualidad la suciedad o añadidos como cal en las bóvedas, donde se busca, tras consolidar la piedra que se decohesiona por la humedad, recuperar de forma esquemática volúmenes perdidos. A Mariló Zambrana le gusta particularmente de su trabajo la limpieza, porque conlleva la sorpresa de descubrir las formas y elementos verdaderamente originales, eliminando añadidos de intervenciones posteriores y su posible agresividad. Cree que, tras la rehabilitación y reparación de daños, la capilla va a quedar “estupenda”, próxima a su esplendor inicial.
Una de las joyas de esta capilla son sus bóvedas, que tienen “mucho ritmo”, por sus nervaturas y recovecos, agrega por su parte, Patricia Saboya. En ambas bóvedas hay un medallón central que enlaza a través de las más o menos caprichosas nervaturas, en función de la irregularidad de su configuración, con los restantes medallones, en los que aparecen rostros y motivos vegetales.
A la calle Lanza se abren dos ventanas renacentistas, cuyas piezas estaban bastante dañadas. Tras eliminar el mortero con el que estaba tapada la parte superior, se han cosido las piezas, consolidado y recuperado los volúmenes que faltaban en una de ellas, algo que se va a llevar a cabo también en la segunda, y en ambas se colocará alabastro para favorecer la entrada de la luz a una capilla en la que también se prevén aplicar medidas que eviten la condensación de la humedad.
NOTA: Texto extraído del Diario Lanza.
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