EL BARRIO DEL PERCHEL SE RINDE ANTE LA BELLEZA DE SU REINA.
Bastaba con adentrarse en los entresijos del popular barrio de Santiago para sentir de cerca la inminente llegada de la Semana de Pasión. Decenas de banderolas con la imagen de su Reina colgaban de balcones y ventanas anunciando a los cuatro vientos que ayer, Viernes de Dolores, El Perchel ya olía a incienso.
Eran las 20.15 horas cuando los siete estandartes que representaban a los siete dolores de la Virgen entraban, junto a la cruz de guía, en la imponente plaza de Santiago, abarrotada por cientos de fieles devotos que se agolpaban para ver de cerca a su Reina. Cinco minutos más tarde, y al son de la Agrupación de Santa Cecilia de Pedroche (Córdoba), entraba por uno de los laterales de la plaza la imagen de Nuestra Señora la Virgen de los Dolores de Santiago que era portada a costal por 36 costaleros. Minutos antes el paso salía del guardapasos, situado en la calle Quevedo, para llegar hasta su barrio, donde era esperado por cientos de personas que rompían en aplausos cuando su Perchelera del alma se adentraba en el corazón de Santiago.
Tras encender una a una todas las velas que portaba el paso, el cortejo procesional echaba a andar. Eran las 20.30 horas y la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora del Prado, que lucía un traje inspirado en el de los Cuerpos de Seguridad españoles de principios de siglo, interpretaba la marcha Amor de madre al llegar al cruce de la Plaza de Agustín Salido. A continuación el estandarte con la imagen de la Virgen, flanqueado por dos gallardetes y el libro de reglas, abrían la comitiva procesional a la que le seguían un grupo de hermanas vestidas de mantilla. La expectación iba en aumento y los allí presentes sólo tenían como punto de mira la imagen de La Perchelera. Los 36 costaleros de la Virgen se introducían debajo del paso. La levantá estaba cerca. Un silencio sepulcral invadía los alrededores de Santiago, tan sólo roto por el tañir de los tambores de Nuestra Señora del Prado. Tres llamadas de advertencia y una cuarta de rigor hicieron volar a la Reina Perchelera por el cielo de su Santiago rompiendo en lágrimas y aplausos a sus fieles devotos. Tras la levantá, la Agrupación de Santa Cecilia de Pedroche (Córdoba) sacaba de su barrio al son de La Macarena a la Dolorosa de Santiago, para recorrer así las principales calles de su barriada y regresar de nuevo al guardapasos.
La procesión sirvió de ensayo general de la Hermandad para su próxima estación penitenciaria que tendrá lugar la tarde-noche del Jueves Santo.
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