NINGÚN FIEL DE LA VIRGEN DEL PRADO SIN VELA... Y SIN TULIPA.
En cumplimiento de la tradición, la caída de la tarde encontró a centenares de fieles de la Virgen del Prado reuniéndose ante la Catedral con motivo de la solemne procesión de la Patrona de Ciudad Real; muchos más se agolpaban a los lados de las calles por las que iba a discurrir la comitiva.
Pero la de ayer no era una procesión como la de otros años: con la entrada en vigor de la polémica Ordenanza Municipal de Movilidad, los cirios que los devotos portan durante el recorrido debían estar obligadamente dotados de un capuchón o tulipa, y esta norma estuvo muy presente en la mente de todos los participantes en la celebración.
Así, se podía observar en las calles cercanas al itinerario de la Virgen del Prado que los puestos callejeros de venta de cirios ofrecían, junto con el correspondiente velón, una tulipa sin coste añadido; también presentaban esta oferta las tiendas de artículos religiosos de la ciudad. No faltaba tampoco quien, tal vez por aprovechar un cirio que le había quedado a mano de otra procesión, se había fabricado una tulipa casera con un pedazo de papel de plata.
Por si a alguien se le olvidaba la obligación legal, por las calles que conformaban el recorrido había carteles situados en la farola recordando la norma. Igualmente la recordaban a través de la megafonía de la Catedral, a cuyas puertas también se entregaba a los fieles una tulipa para acompañar a Nuestra Señora del Prado respetando la ley.
Al paso del estandarte.
Cerca de las ocho de la tarde, las campanas del templo anunciaron el fin de la liturgia y el inicio teórico de la procesión. El rezo de un ‘padrenuestro’ a través de los altavoces exteriores de la catedral precedió la salida de los que habían escuchado la misa, que fueron situándose en dos columnas paralelas, pero sin avanzar todavía: había que esperar a la salida del estandarte de la Corte de Honor de la Patrona, que marcaría el paso de la comitiva.
A poco de producirse dicha salida, la imagen de Nuestra Señora del Prado apareció en el umbral de su Catedral, preparada ya para salir acompañada por sus devotos. No obstante, aún permanecería durante horas en ese puesto, dado que había que esperar a que las dos columnas de fieles avanzasen lo suficiente.
Y avanzar, sobre todo cuando implica mover a un colectivo tan numeroso como el que ayer escoltaba a la Santa Patrona ciudadrealeña, nunca es fácil. Por megafonía se intentaba guiar a los celebrantes, advirtiéndoles de que tenían que repartirse entre las dos columnas de la procesión, solicitándoles que no encendieran sus velones hasta que estuvieran fuera del recinto sagrado, e indicando a aquellos que deseaban alumbrar el recorrido de la Virgen que esperaran a la puerta. La multitud, anárquica por naturaleza, obedecía con ciertas dificultades estas recomendaciones.
Recorrido.
La espera de los ciudadrealeños acabó teniendo su fruto cuando llegó el momento en que la imagen de Nuestra Señora del Prado emprendió la marcha, escoltada por su Hermandad, por el Cabildo Catedralicio, las autoridades civiles y religiosas y la representación popular, encarnada en el Pandorgo y las Dulcineas y damas de honor.
Con estos acompañantes, la divina protectora de Ciudad Real recorrió las calles Azucena, Estación Vía Crucis, Calatrava, Paloma, Carlos Vázquez, y la plaza Mayor, para ir a dar de nuevo a la Catedral. De ahí volverá a salir el próximo sábado en el que será el último día oficial de la feria y fiestas de Ciudad Real, para hacer de nuevo el recorrido a la luz de las velas (con tulipa) de sus fieles.
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